CÍRCULOS EN ESPIRAL - INVESTIGACION DE LAS PRACTICAS DE TEJIDO EN ZONA RURAL DE CIUDAD BOLÍVAR Y USME : LABORATORIO 5

 LABORATORIO 5: MEMORIA EN ESPIRAL

Biblioteca Pública Pasquilla, vereda Pasquilla, Ruralidad Ciudad Bolívar. 

A medida que nos adentramos en la ruralidad alta de Ciudad Bolívar, el panorama de la periferia se transforma por completo. El horizonte se abre, y las laderas empinadas de los cerros dan paso al paisaje verde de Pasquilla. Aquí, en la zona rural, el aire huele a campo, a cultivos, a tierra fresca y a la neblina que baja desde el Sumapaz.

La ruralidad de Pasquilla resiste, no solo a la amenaza que podría cernirse sobre sus sembrados y sus vidas campesinas, (la expansión urbana) sino al abandono de una ciudad que le da la espalda. Bordeamos el subpáramo, una frontera donde las pocas y tradicionales viviendas de un asentamiento colonial se entremezclan con los pequeños cultivos y el pastoreo. El ambiente es de un lugar frío con presencia de vida de campo, frente a nosotros está el lugar de encuentro: la Biblioteca pública. La lucha aquí es por la defensa del territorio y la vida, que es algo más que tierra, es dignidad, salud, oportunidad para el campo y la posibilidad de un lugar en el mundo.

Actividad uno: Circulo de la palabra: En el marco del proceso de la investigación "Círculos en Espiral: Investigación de las prácticas de tejido en la zona rural de Ciudad Bolívar y Usme", que busca, en este caso, comprender las prácticas de tejido en la zona rural de Ciudad Bolívar, se realizó la actividad con el propósito de capturar, analizar y generar narrativas del proceso creativo, las vivencias y los descubrimientos de las participantes en el taller de croché y tejido libre en la vereda Pasquilla. 

La metodología empleada consistió en un círculo de palabra que se desarrolló siguiendo tres fases que permitieron una inmersión profunda en las experiencias de las mujeres, a partir del tejido libre como puente hacia la memoria y la reflexión a partir de los siguientes momentos:

1. La reflexión-exposición del profesor Carlos Urbano, indígena del pueblo Nasa, vinculando el tejido con la cultura, el pensamiento ancestral, la identidad y la construcción de comunidad, mientras las participantes se disponen en círculo a tejer libremente.

2.Como captura de palabra en la que se invitó a las participantes a responder preguntas disparadoras que conectaban el acto del tejido con su historia personal y ancestral a partir de las preguntas: "¿Qué recuerdos aparecen mientras tejes?", "¿Qué historia cuenta el tejido que estás creando?" "Si tu tejido hablara, ¿qué diría de ti o de tu territorio?".

3. Análisis final del encuentro (Reflexión en Espiral). Esta tercera parte del espacio se centró en la transformación personal y comunitaria generada por el taller, llevando a las mujeres a analizar el impacto del tejido en su cotidianidad y a manera de conclusiones generales.

Así pues, nos dispusimos en círculo, para escuchar, se trató de tejer desde y con la palabra y desde la reflexión dirigida por el facilitador invitado Carlos Urbano (Indígena Nasa), en torno a lo que significa el tejido en las comunidades indígenas y por extensión campesinas y rurales. El acompañante hablo orientando el taller desde su experiencia como tejedor y docente. Mientras, se realizó una práctica de tejido libre en croché en el que la palabra fluyó libremente, así como los tejidos. Así mientras las mujeres escucharon atentamente, compartieron algunas anécdotas de la vereda, sobre el cultivo y vivencias desde su roll de lideresas, tejedoras y mujeres del sector rural.

Del paso uno (reflexión-exposición), se decantan las siguientes reflexiones:

El Tejido como Pilar Fundamental y como forma de escritura Cultural: Para el pueblo Nasa, el acto de tejer y sus figuras asociadas no son solo ornamentos, sino una forma de escritura que expresa su pensamiento y recoge su trajinar milenario. Cada figura tiene un significado y una razón de ser, comparable al abecedario del español.

Pensamiento y cosmovisión: El invitado prefiere hablar de "pensamiento propio" en lugar de "cosmovisión" o "cosmogonía", considerándolas palabras externas. Este pensamiento se refleja en los tejidos, donde hay dos figuras clave: el espiral (más propio) y el triángulo/rombo.

Espiritualidad y dualidad representada en el Chumbe: El pensamiento del tejido en lo ancestral se liga profundamente a la espiritualidad, (distinta a las religiones) y expresa conexión con la Naturaleza como conocimiento.

Dualidad y complementariedad: El invitado menciona el concepto fundamental de dualidad y complementariedad en el pensamiento indígena (ej: blanco/negro, día/noche, hombre/mujer), un principio que se aplica incluso en el recibimiento del bebé (partera mujer si es varón, médico tradicional hombre si es niña).

El Chumbe como ejemplo de transmisión cultural desde el tejido: El chumbe es una faja o cinta tradicional que se teje en telar (aunque se plantean métodos alternativos) y es un elemento de la vestimenta tradicional. La cargadera de la mochila es un ejemplo de chumbe. Según la creencia Nasa, por cada hijo se debe tejer un chumbe. Este tejido lleva colores e hilos preparados con elementos naturales (tierra, plantas, flores, semillas), consultando previamente a los Tewaga (médicos tradicionales) sobre el sexo y la espiritualidad del bebé. Al envolver al recién nacido en el chumbe, la cultura y toda la historia del pueblo se transmiten al niño a través del sueño, cumpliendo una función educativa y cultural más allá del propósito físico (como el enderezamiento de huesos, creencia popular).

El Tejido como práctica cotidiana y transmisión de conocimiento: tejer es un tipo de construcción social ancestral, ya que la actividad tejedora es vista como la construcción de procesos y relaciones, de comunidad y hermandad. En el contexto de la reunión, se relaciona con temas de cuidado y autocuidado.

Transmisión Visual del Conocimiento: El aprendizaje del tejido ancestral es eminentemente visual y práctico. Los hijos aprenden observando a la madre tejer sin instrucción verbal directa, y luego ensayan solos.

Tejer en la vida diaria: El tejido es una actividad constante en la vida cotidiana de las comunidades, incluso en reuniones y asambleas multitudinarias, sirviendo para "hilar" el pensamiento, reforzar la cultura y ayudar a la interiorización de los temas tratados. La práctica simultánea de tejer y escuchar resulta en un mejor aprendizaje y concentración.

Del paso dos, captura de palabra a partir de las preguntas: "¿Qué recuerdos aparecen mientras tejes?", "¿Qué historia cuenta el tejido que estás creando?" "Si tu tejido hablara, ¿qué diría de ti o de tu territorio?" se decantan las siguientes reflexiones:

1. ¿Qué dicen los tejidos de las participantes y su territorio?

Los tejidos hablan de la forma en que cada tejedora enfrenta sus problemas y como ve la vida desde su particularidad.

El tejido se consolida como una práctica profundamente ligada a la vida de las mujeres del sector rural de Pasquilla. La práctica del tejido se inserta en la vida cotidiana de la mujer rural, realizándose en conjunto con su ser campesino.

Habla de una profunda conexión entre tejido y territorio a través de su consolidación como una práctica comunitaria y como reconocimiento de su ser mujer.

Núcleo Social: Los tejidos hablan de la socialización y de cómo las mujeres rurales crean redes de apoyo.

Transmisión de tradición Local: los tejidos hablan de ancestralidad, de madres y abuelas. El tejido se convierte en un vehículo para replicar el conocimiento y el legado cultural dentro de la comunidad.

2. ¿Qué recuerdos aparecen mientras tejes?  (y ¿Cómo fue el primer acercamiento al tejido?)

Aparece recurrentemente un vínculo materno y familiar: El recuerdo principal es la enseñanza de la madre y/o la abuela o las tías. Las técnicas aprendidas incluyen bordado, dos agujas, y crochet.

Aprendizaje y retorno al tejido por necesidad: Algunas tejedoras aprendieron en el colegio, aunque lo olvidaron, y retomaron por necesidad de encuentro.

Influencia de los talleres comunitarios: La adquisición de habilidades más recientes se dio en talleres comunitarios (biblioteca de Pasquilla, cursos navideños, etc.), a través de la enseñanza-aprendizaje comunitario o bien viendo videos a través de YouTube como innovación de lo aprendido.

3. ¿Qué historias cuenta el tejido?  (y ¿Cuál es su conexión con lo rural?)

Historias de encuentro, distracción y uso del tiempo: El tejido cuenta la historia de un pasatiempo que complementa y enriquece la vida, se realiza después de completar las "labores de la casa" y “Las labores del campo”.

Historias del legado: El tejido cuenta el deseo de enseñar lo aprendido a otras. Estas iniciativas buscan evitar que se pierdan los conocimientos adquiridos por generaciones.

CONCLUSIONES Y HALLAZGOS GENERALES:

El Círculo de la Palabra no solo sirvió como cierre metodológico, sino que constituyó en un acto simbólico de reafirmación identitaria, donde el arte del tejido se consolidó como una poderosa herramienta para narrar la memoria del campo y, para resistir y celebrar la fuerza de la mujer rural en Ciudad Bolívar.

Las respuestas finales frente al taller revelaron que este se había convertido en un espacio de sanación y empoderamiento. Muchas mencionaron que el tiempo de tejer era el único momento del día donde podían concentrarse en sí mismas, encontrando paz en medio del ruido y las preocupaciones. El punto de inflexión más repetido fue el descubrimiento de sus propias manos como generadoras de valor económico y artístico, reivindicando el saber ancestral frente a la desvalorización del trabajo rural.

A partir del análisis del encuentro y la disertación del invitado Carlos Urbano, se establecen las siguientes conclusiones, enfocadas en la resignificación del tejido en el contexto del borde urbano-rural de Ciudad Bolívar:

1. El Tejido como un Sistema de Escritura y Pilar de la Cultura: El acto de tejer, más allá de la creación de figuras bonitas, es concebido por los pueblos nativos (Soporte de la cultura rural y campesina) como una escritura. Las figuras tejidas no son meros diseños, sino que poseen un significado y una razón de ser, sirviendo como un pilar fundamental de la cultura.

El tejido se consolida como un medio para expresar el pensamiento propio o indígena, funcionando como un abecedario cultural donde las figuras se convierten en una forma de escribir y plasmar ideas.

Esta visión ancestral inspira a las tejedoras de Pasquilla a ver sus creaciones no solo como artesanías, sino como narrativas de su vida y resistencia.

2. La Dualidad de la Resistencia y la Transmisión de la Memoria: El tejido es una herramienta clave para la transmisión del pensamiento, la identidad y la cultura a las nuevas generaciones, tomando como metáfora y ejemplo el chumbe (cinta tradicional) funciona como un vehículo simbólico que transmite la cultura y la historia del pueblo a través del sueño, al envolver al recién nacido.

La historia de nuestros pueblos y sus pensamientos están tejidos en las figuras del chumbe. Este concepto reafirma que las creaciones de las mujeres de Pasquilla pueden ser interpretadas como resguardos de la identidad campesina y rural.

Existe una transmisión del conocimiento visual y práctico. El aprendizaje de tejer se da principalmente a través de la observación y la práctica personal, más que de la instrucción verbal directa. Este método facilita la práctica continua del tejido, incluso mientras se escucha o se participa en reuniones (tejer y escuchar).

3. El Tejido como Constructor de Comunidad y Cuidado: El acto de tejer colectivamente sirve para construir procesos, relaciones y un nicho de sororidad dentro de la comunidad como una metáfora de seguir tejiendo comunidad.

La práctica del tejido ha sido resignificada como un tema de cuidado y autocuidado entre las mujeres, ofreciendo un espacio de autonomía y bienestar frente a las dificultades de la vida rural en el borde (violencia de género, carga laboral, estigmatización).

El tejido en reuniones y asambleas no es un mero pasatiempo; es una práctica que ayuda a mantener la concentración, a hilar el pensamiento, y a amarrarlo para que perdure lo discutido. Esta función lo convierte en una herramienta para la reflexión activa y la planificación comunitaria.

El espacio del taller en Pasquilla promueve la innovación y el ingenio. El desafío de intentar crear un chumbe con el material y técnicas disponibles (croché) sin un telar tradicional es un ejemplo de cómo el grupo piensa y practica soluciones ante las limitaciones, creando nuevas formas de hacer.

La inclusión de nuevos materiales como la mostacilla permite a las tejedoras plasmar todo lo que imaginan y explorar nuevas técnicas de diseño para el autoempleo y el empoderamiento, trascendiendo las técnicas de la lana tradicional.

Conclusiones a partir de las encuestas hechas a mujeres del territorio al final de la sesión:

El tejido como arraigo: El oficio de tejer y el diálogo colectivo se erigen como manifestaciones audaces de soberanía cultural, una firme declaración de la identidad campesina de borde frente a los desafíos de la frontera urbana.

Pasquilla, como territorio de tejido: El encuentro de mujeres valida la Identidad campesina-ancestral, forjando un punto de encuentro vital para la dignificación de su historia y la reconfiguración de un sentido de pertenencia.

Tejer es identidad: Las habitantes de Pasquilla reflejan su profunda conexión con el territorio en cada puntada. Sus creaciones narran la urgencia de proteger su estilo de vida campesino.

Memoria Ancestral en Tensión: El acto de tejer es memoria en íntima conversación con la tradición oral, es un motor poderoso para la reparación histórica, la reivindicación femenina ancestral. Las piezas tejidas son, en sí mismas, archivos vivos de palabra, sabiduría y resistencia.

Reivindicación Femenina y el saber de las tejedoras: El tejido funge como un conducto para el rescate de la memoria campesina y femenina. La transferencia de los conocimientos esenciales custodiados por mujeres se convierte en un rescate activo de la herencia que se resiste al olvido.

El tejido es un refugio: de sororidad, sanación colectiva y resiliencia. El compartir el espacio y el oficio crea un entramado de apoyo emocional y social que es esencial para mitigar el aislamiento y la exclusión, facilitando procesos de bienestar y cohesión en comunidad.

El tejido como terapia: El encuentro entre tejedoras opera como un centro de reparación emocional y acompañamiento mutuo. Los hilos se transforman en una terapia comunitaria que provee estructura y contención para afrontar las vicisitudes personales y colectivas.

La trama colectiva: Al converger en un propósito, las mujeres de Pasquilla descubren que sus luchas y relatos se cruzan, dando lugar a una red para la validación de la experiencia mutua.

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